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Impasse en Venezuela

Demostracion por ANC

Steve Ellner experto en el acontecer político de Venezuela explica el engaño de los medios de comunicación al informar sobre la agitación política del país.

Venezuela ha sido sacudida en las últimas semanas por protestas y contra protestas casi a diario, como parte de los planes de la derecha para echar abajo el gobierno socialista del Presidente Nicolás Maduro.

Mientras los medios de comunicación presentan estos eventos como una rebelión popular contra un gobierno "autoritario", los partidarios de la Revolución Bolivariana, iniciada por el ex presidente Hugo Chávez, dicen que el país está viviendo una escalada contrarrevolucionaria que intenta restaurar el poder a las elites tradicionales de Venezuela y revertir las conquistas alcanzadas por las mayorías pobres bajo los gobiernos de Chávez y Maduro.

Federico Fuentes entrevistó a Steve Ellner, conocido analista de la política Venezolana y América Latina y profesor retirado de la Universidad de Oriente de Venezuela, para conocer sus opiniones sobre los acontecimientos recientes.

Cuando se trata de la agitación actual en Venezuela, los medios de comunicación han sido unánimes en su versión de los hechos: el régimen de Maduro está en sus últimos días debido a la abrumadora oposición que enfrenta de la gente, incluyendo sectores pobres que antes apoyaban al gobierno, y por lo tanto, el único recurso para su supervivencia es la represión violenta. ¿Qué tan preciso es este relato de los medios de comunicación?

Difícilmente es una conclusión acertada. No existe mejor prueba de la engañosa narrativa de los medios de comunicación, que la naturaleza espacial de las protestas realizadas a principio de 2014 y este año contra el gobierno conocidas como "guarimbas".

Las protestas se centran siempre en las zonas donde vive la clase media y clase alta y en municipalidades donde los alcaldes pertenecen a la oposición. La estrategia detrás de las protestas es la desobediencia civil masiva, la confrontación con las fuerzas de seguridad y la destrucción de la propiedad pública e intentan extenderlas a las zonas más pobres.

Ciertamente, los sectores populares tienen una larga tradición de protestas callejeras, en particular, para reclamar en contra de los deficientes servicios públicos, pero ahora permanecen mayoritariamente pasivos, aunque existen algunas excepciones. Obviamente la oposición busca un mayor apoyo popular el cual no consiguieron en el 2014.

Presidente VenezolanoDe la misma manera, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha sido más dañado por la abstención electoral de los Chavistas desencantados, que por el aumento de los electores que votan por la oposición. Este comportamiento electoral es lo que explica la derrota Chavista en las elecciones para la Asamblea Nacional de diciembre de 2014.

Sin embargo, los dirigentes Chavistas tienen aun una impresionante capacidad de convocatoria y movilización, como fue demostrado en dos marchas recientes. Una con ocasión del Día de la Independencia de Venezuela el 19 de Abril y la otra para el Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo.

La precaria situación económica que vive el país, así como el vuelco político ocurrido en el hemisferio refuerzan los planes de la oposición. A diferencia de crisis anteriores, tales como el intento de golpe de estado en el 2002 y la huelga general de 2002-2003, el gobierno de Chávez contaba con un importante respaldo de otras naciones de América Latina, incluyendo algunos que no eran de izquierdista. Ahora algunos gobiernos vecinos de Venezuela, a pesar de su gran impopularidad y descontento interno, han hecho suya explícitamente la causa de la oposición.

En este momento, yo calificaría la situación política en Venezuela como un impasse o empate, pero estoy muy lejos de concluir que el gobierno está en la última fase. Por supuesto, dada la inestabilidad política las predicciones son también tentativas.

En definitiva son los sectores populares los que tienen la última palabra. Si los sectores populares deciden unirse a las protestas la afirmación, como usted dice, que el gobierno de Maduro se encuentra en las últimas, sería precisa. En ese caso la situación sería similar a la de la Unión Soviética el año 1991, cuando los mineros comenzaron a marchar contra el gobierno y marcaron así el colapso del régimen.

Incluso algunos ex-partidarios del gobierno hablan hoy de un giro autoritario por parte de Maduro. ¿Hay algo de verdad en esta acusación?

Para responder a su pregunta hay que señalar, primeramente, que Venezuela no vive una situación normal, no existe en el país lo que los cientistas políticos llaman una "oposición leal" que reconoce la legitimidad del gobierno y acata las reglas del juego. Por lo tanto, hablar de las acciones del gobierno sin ponerlas en el contexto adecuado es engañoso y es lo que los medios de comunicación corporativos frecuentemente hacen.

Los líderes de la oposición de hoy son, en su mayoría, los mismos individuos involucrados en el golpe de estado y en la huelga general de 2002-2003; son los mismos que se negaron a reconocer la legitimidad de los procesos electorales en el 2004 y 2005 y los mismos que siempre cuestionaron la legitimidad del Consejo Nacional Electoral, excepto en aquellos casos cuando ellos ganaron y el gobierno fue derrotado.

También son los mismos que se negaron a reconocer el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de 2013 y que costo una docena de muertos. Después promovieron cuatro meses de protestas en el 2014 llamando a la desobediencia civil en gran escala y con considerable violencia, dejando de nuevo como resultado 43 muertos, incluyendo a seis miembros de la Guardia Nacional.

El período actual que vive el país se inicia con el triunfo de la oposición en las elecciones de la Asamblea Nacional el 2015 cuando Henry Ramos Allup, luego de ser elegido presidente de ese organismo, anuncia de inmediato que el cambio de régimen se lograría dentro de seis meses.

Posteriormente la Asamblea Nacional rechazó las asignaciones presupuestarias del Ejecutivo y una y otra vez la oposición ha rechazado el llamado del gobierno a un diálogo nacional, exigiendo concesiones previas como condición para las negociaciones. Las protestas que se han producido en el último mes son una repetición de las guarimbas de 2014. Los líderes de la oposición han eludido completamente su responsabilidad en el problema de la violencia y lo único que ha hecho es declarar que se oponen a ella en un sentido abstracto.

Prácticamente todos los días la oposición llama a marchas en la parte oriental rica de Caracas y desde allí intentan alcanzar el centro de la ciudad donde se encuentra el Palacio presidencial. Voceros del gobierno, por su parte, han declarado en múltiples ocasiones que el centro de Caracas esta fuera de los límites de la oposición y las fuerzas de seguridad comúnmente emplean gases lacrimógenos para impedirles el paso.

La razón de la negativa del gobierno es evidente. Con una presencia masiva de gente de la oposición en el centro de la ciudad, en los alrededores del Palacio Presidencial, por un período indefinido de tiempo y en completa desobediencia civil, la violencia y el caos se harían incontrolables.

Los enfrentamientos tienden a agravarse por la cobertura fraudulenta de los medios de comunicación internacionales, los cuales en sus notas informativas casi siempre se ponen a favor de la oposición. El hecho de que todos los días, durante las últimas semanas, los principales dirigentes de la ultraderecha llamen a marchas para alcanzar el centro de la ciudad Caracas, sabiendo muy bien que se producirán enfrentamientos con la policía, demuestra que su estrategia política contempla las interrupciones de calles y el combate callejero.

La naturaleza espacial de las protestas es clave. Se puede decir que el gobierno tiene una buena justificación para evitar que las protestas lleguen al centro de Caracas. Pero la pregunta que se puede hacer es ¿tolerarían los Chavistas marchas pacíficas que se originen en el lado este y afluente de la ciudad?

La cuestión no está clara por el hecho de que las marchas de la oposición casi invariablemente implican desobediencia civil y violencia.

¿Diría usted que los Chavistas y la oposición están asumiendo posiciones intransigentes?

Ambos lados están jugando duro, pero una descripción del contexto político es indispensable para apreciar lo que está en juego. Se puede sostener que es cuestionable el carácter democrático de algunas de las decisiones del gobierno, en particular, de dos de ellas.

Hace un mes atrás el ex-candidato presidencial, en dos ocasiones, y gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles fue despojado de su derecho a participar en las elecciones debido a acusaciones de corrupción. En segundo lugar, las elecciones para gobernaciones y municipios que estaban previstas para diciembre de 2016 se han postergado por motivos no justificados. Aunque Maduro ha indicado que su partido está dispuesto a participar en esas elecciones, aún no se ha fijado fecha. Si las elecciones se realizaran, hoy, los Chavistas muy posiblemente sufrirían pérdidas.

Los partidarios de una línea dura dentro del movimiento Chavista encabezados por Diosdado Cabello, Diputado de la Asamblea Nacional obviamente sostienen y apoyan una línea más agresiva hacia la oposición. Por otro lado, la voz más visible de la "línea blanda" el ex- vicepresidente José Vicente Rangel, esta por realizar gestos que propicien las negociaciones con la oposición que rechaza la violencia callejera.

Oposicion derechistaIgualmente son los extremistas de la ultraderecha quienes controlan firmemente el movimiento opositor. Ellos han dejado muy claro que una vez en el poder van a enviar a la cárcel a todos los líderes Chavistas por motivos de corrupción y violación de los derechos humanos. El llamado que la oposición hace de "No a la impunidad" tiene justamente esa connotación. Es un llamado a una caza de brujas y a la represión contra el movimiento Chavista que allanaría el camino para la imposición de políticas neoliberales impopulares.

Como es sabido el neoliberalismo ha sido la plataforma política de Capriles en las dos elecciones presidenciales de 2012 y 2013. Existe, por lo tanto, una relación estrecha entre la táctica radical e intolerante mostrada por la oposición y el programa neoliberal que impondrían si retornan al poder.

En definitiva, se puede concluir que la narrativa de la oposición de calificar de “autoritario” al gobierno de Maduro" es una flagrante tergiversación de la realidad y de lo que está sucediendo. Si en alguna ocasión los dirigentes Chavistas se han distanciado de los principios democráticos, sus acciones necesitan ser explicadas en el contexto político que se vive.

¿Cuál ha sido el impacto de la intervención del gobierno de Estados Unidos y la organización de Estados Americanos (OEA) en Venezuela y la actitud cambiante de algunos gobiernos de la región?

Los actores extranjeros que usted menciona no han podido colocarse por encima de la política contingente de Venezuela con el fin de promover una solución pacífica para un conflicto que podría degenerar en una guerra civil. Las declaraciones emitidas por la Casa Blanca, así como las de Luis Almagro, Secretario general de la OEA, coinciden en su totalidad con el discurso y las demandas de la oposición.

La OEA en vez de tomar posiciones en el conflicto interno de Venezuela, debería haber llamado a un diálogo nacional y haber nombrado una comisión independiente para investigar algunos hechos en disputa. La decisión del gobierno de Maduro de retirarse de la OEA fue una reacción al partidismo adoptado por la organización y que solo ha servido para acentuar la polarización política en el país.

La OEA y otros actores internacionales lo único que han hecho ha sido reforzar la narrativa de la oposición venezolana que busca crear problemas económicos y acusar de un presunto autoritarismo al gobierno de Maduro. Esta política refuerza inadvertidamente la línea dura y los sectores mas extremistas de la oposición.

Para la oposición la única manera de justificar un cambio de régimen a través de una vía no electoral y justificar la intervención de agentes extranjeros en Venezuela tales como la OEA y EEUU, es intentar demostrar que el país avanza hacia una dictadura que viola sistemáticamente los derechos humanos.

Los moderados dentro de la oposición, sin embargo, aunque en este momento no tienen un líder nacional visible, están a favor de enfatizar las cuestiones económicas con el fin de llegar a los sectores populares, atraer a algunos de los Chavistas desencantados y al mismo tiempo aceptar el diálogo con representantes del gobierno. Los moderados, por lo tanto, ponen el acento en los temas económicos más que en los políticos.

En este sentido, la intromisión de los agentes extranjeros que cuestionan las credenciales democráticas del gobierno venezolano sólo sirve para reforzar a los sectores extremistas en la oposición y acentuar aún más la polarización del país.

En cuanto a los problemas económicos actuales ¿Qué tan grave es la escasez de productos básicos?

El problema de la escasez de productos básicos es innegable, pero son absolutamente falsas las noticias de medios de comunicación como “The Wall Street Journal” que dice que la nación está al borde de la hambruna masiva. Es importante decir que el hambre es un flagelo que afecta a los estratos más bajos de casi la mayoría de las naciones de América Latina. Desde el punto de vista de los índices político-sociales la realidad de Venezuela es un contraste. Es cierto, que ha habido un importante deterioro de esos índices en relación con el período anterior, es decir, antes de a la fuerte caída en los precios del petróleo a mediados de 2015.

¿Cuál es su predicción para el futuro inmediato? ¿Esta el gobierno de Maduro condenado al fracaso? ¿Qué opina de la propuesta de la Asamblea Constituyente?

La propuesta de Maduro para la realización de una Asamblea Constituyente tiene varios alcances en cuanto a las posibilidades de obtener una mayor estabilidad.

Sin dudas, es una iniciativa novedosa que está diseñada para desbloquear la situación en se encuentra el país. Un escenario posible y favorable sería que los Chavistas sean capaces de activar sus bases de apoyo y los movimientos sociales, lo cual les permitiría alcanzar un importante grado de participación electoral.

Además, en el mejor de los casos, los delegados de la Asamblea Constituyente podrían formular propuestas viables para resolver los apremiantes problemas del país, entre ellos los económicos y la corrupción, y que los Chavistas en el Gobierno, mostraran una genuina receptividad hacia ellos. En Resumen, una Asamblea Constituyente basada en la participación desde abajo hacia arriba, podría ser un factor de cambio decisivo.

Otro escenario posible y la hipótesis alternativa, es que la propuesta de Asamblea Constituyente sea vista solo como una estratagema para ganar tiempo y desviar el proceso electoral.


Entrevista realizada por Federico (Fred) Fuentes, investigador y escritor. La entrevista fue publicada en TeleSur.